jueves, 10 de noviembre de 2011

EL NACIONALISMO

El nacionalismo es una ideología y un movimiento social y político que surgió junto con el concepto de nación propio de la Edad Contemporánea en las circunstancias históricas de la Era de las Revoluciones (Revolución industrial, Revolución burguesa, Revolución liberal) desde finales del siglo XVIII.[1] También puede designar al sentimiento nacionalista y a la época del nacionalismo.
Como ideología, el nacionalismo pone a una determinada nación como el único referente identitario, dentro de una comunidad política; y parte de dos principios básicos con respecto a la relación entre la nación y el Estado:[2]
  • El principio de la soberanía nacional: que mantendría que la nación es la única base legítima para el Estado.
  • El principio de nacionalidad: que mantendría que cada nación debe formar su propio Estado, y que las fronteras del Estado deberían coincidir con las de la nación.
El término nacionalismo se aplica tanto a las doctrinas políticas como a los movimientos nacionalistas: las acciones colectivas de movimientos sociales y políticos tendentes a lograr las reclamaciones nacionalistas.[3] En ocasiones también se llama nacionalismo al sentimiento de pertenencia a la nación propia, algo en principio identificable con el patriotismo, pero distinto si va más allá del mero sentimiento e incorpora contenido doctrinal o acción política en un sentido concreto.

 

OPRIMIDO Y OPRESOR

Toda esta pedagogía comienza en el hombre, quien se pone así mismo como problema, ya que se da cuenta de que poco sabe de si mismo. En ese afán por conocer le conduce a hacerse preguntas, cuyas respuestas desencadenaran en nuevas preguntas.
Al hombre le preocupa su humanización, constatar esta preocupación implica reconocer la deshumanización, tanto humanización como deshumanización son un constante movimiento de búsqueda. La humanización respondería a lo que se conoce con el nombre de vocación de los hombres afirmada en el ansia de libertad, justicia y la lucha de los oprimidos por recuperar esa su humanidad que les ha sido arrebatada. La gran tarea de los oprimidos es primeramente liberarse a sí mismos y después liberar a los opresores. El problema se da cuando los oprimidos en vez de buscar su liberación por medio de la lucha, tienden a ser también opresores. Su ideal es ser hombres, pero para ellos, ser hombres, es la contradicción en que siempre estuvieron y cuya superación no tienen clara, equivale a ser opresores. Éstos son sus testimonios de humanidad.
Los oprimidos temen a la libertad ya que dejarían ahí un vacío ( el del opresor) para el que buscan llenarlo pero no sabrían como, y eso es lo que les produce ese temor. En los oprimidos, el miedo a la liberación es el miedo de asumirla. En los opresores el miedo es de otro tipo, es el miedo por perder ese derecho a oprimir que llevan a cabo.
Los oprimidos sufren dentro de su ser una dualidad, descubren que al no ser libres no llegan a ser auténticamente, quieren ser, pero temen serlo. Su lucha se da entre ser ellos mismos o ser duales, entre expulsar o no al opresor desde dentro de sí, la consecuencia de esto es un hombre nuevo, ni opresor ni oprimido.
Con relación al opresor, descubrirse como tal no equivale aún a solidarizarse con los oprimidos. El opresor sólo se solidariza con los oprimidos cuando su gesto deja de ser un gesto ingenuo y sentimental de carácter individual y pasa a ser un acto de amor para ellos. Sólo en la plenitud de este acto de amar se constituye la solidaridad verdadera.
La pedagogía del oprimido es la pedagogía de los hombres que se empeñan en la lucha por su liberación y debe tener, en los propios oprimidos que se saben o empiezan a conocerse críticamente como oprimidos, uno de sus sujetos. La pedagogía del oprimido, aparece como la pedagogía del hombre. La pedagogía partiendo de los intereses egoístas de los opresores, hace de los oprimidos objeto de su humanitarismo, mantiene y encarna la propia opresión. Es el instrumento de la deshumanización. Ésta es la razón por la cual ésta pedagogía no puede ser elaborada ni practicada por los opresores. Sería una contradicción si los opresores no sólo defendiesen sino practicasen una educación liberadora.
La pedagogía del oprimido, como pedagogía humanista y liberadora, tendrá, dos momentos distinto aunque interrelacionados :



  • los oprimidos van desvelando el mundo de la opresión y se van comprometiendo con su transformación





  • *Una vez transformada la relación opresora, ésta pedagogía deja de ser del oprimido y pasa a se la pedagogía de los hombres en proceso de permanente liberación.



    Una vez establecida la relación opresora se instaura la violencia.
    El acto de rebelión de los oprimidos es casi tan violento como la violencia que los genera. La violencia de los opresores, hace de los oprimidos hombres a quienes se les prohíbe ser. Sólo los oprimidos liberándose pueden liberar a los opresores. Para los opresores, la persona humana son sólo ellos. Los otros son objetos, cosas.
    La violencia pasa de una generación a otra, crea en el opresor una conciencia fuertemente posesiva del mundo y de los hombres. En ésta ansia irrefrenable de posesión, desarrollan la convicción de que les es posible reducir todo a su poder de compra. El dinero es para ellos la medida de todas las cosas. Ser para ellos es equivalente a tener. Los oprimidos son para ellos objetos, cosas, que carecen de finalidades. Sus finalidades son aquellas que les prescriben lo opresores.
    Hasta que los oprimidos no toman conciencia de las razones de su estado de opresión, aceptan su explotación. Aunque poco a poco la tendencia es la de asumir formas de acción rebeldes. Los oprimidos se sienten como si fuesen un objeto poseído por el opresor.
    Sólo cuando los oprimidos descubren nítidamente al opresor y se comprometen en la lucha organizada por su liberación, empiezan a creer en sí mismos. El camino para la realización de un trabajo liberador radica en el mero acto de depositar la creencia de la libertad en los oprimidos, pensando conquistar así su confianza, sino en el hecho de dialogar con ellos.
    La lucha comienza con el auto reconocimiento por parte de los oprimidos como hombres destruidos.
    A los opresores no les interesa que los oprimidos piensen para que no se vuelvan contra ellos. Negándoles el derecho a pensar se aseguran de que los hombres no se liberen y permanezcan por tanto bajo el yugo del opresor. Lo que pretenden éstos es transformar la mentalidad de los oprimidos y no la situación que los oprime.
    Nadie puede ser auténticamente prohibiendo que los otros sean. La búsqueda del ser más a través del individualismo conduce al egoísmo, tener más, una forma de ser menos.
    La existencia humana no puede ser muda, ni nutrirse de falsas palabras, sino de palabras verdaderas con las cuales los hombres transformen el mundo. Existir es transformar el mundo. La conquista implícita en el diálogo es la del mundo por los sujetos dialógicos, no la del uno por el otro. El amor es fundamento del diálogo. El amor es un acto de valentía. Es compromiso con los hombres, donde exista un hombre oprimido, el acto de amor radica en comprometerse con su causa. La causa de su liberación. Éste compromiso es diálogo.
    Si no amo el mundo, si no amo la vida, si no amo a los hombres, no me es posible el diálogo.
    No hay diálogo si no hay humildad.

    
     La solución está en la síntesis. Por un lado incorporarse al pueblo en la aspiración reivindicativa. Por otro lado, problematizar el significado de la propia reivindicación.
    Así como el opresor para oprimir requiere de una teoría de la acción opresora, los oprimidos, para liberarse, requieren igualmente de una teoría de su acción. El opresor elabora la teoría de su acción sin el pueblo, puesto que está contra él. A su vez el pueblo, aplastado y oprimido, no puede él solo construir la teoría de la acción liberadora. Sólo en el encuentro de éste con el liderazgo revolucionario se constituirá dicha teoría.



     

    CONCIENCIA DE CLASES

    EL PODER DE LAS CLASES SOCIALES
    Para Karl Marx las clases sociales pueden entenderse de dos formas, sea como: 1) grupos de individuos que se definen por una misma categorización de sus formas de relacionarse con los medios materiales de producción (particularmente la forma de obtención de sus rentas), o 2) una conciencia de clase entendida como la creencia en una comunidad de intereses entre un tipo específico de relaciones socioeconómicas. La doctrina marxista intenta descubrir la objetividad de la existencia de las clases (clasificaciones) socialmente relevantes a través de la formación de intereses subjetivos yuxtapuestos y en contraposición a otros grupos de intereses comprendidos en forma similar.[3] Las clases sociales aparecen entonces como dualidades antagónicas en un contexto histórico de conflicto cuyo eje central es el materialismo histórico. De ese enfrentamiento mediado por la historia surge la lucha de clases que es la manifestación misma del conflicto de los intereses económicos de los individuos.
    Marx destacó que, a diferencia de todas las anteriores sociedades de la historia de Occidente con múltiples grupos de clases antagónicas, en la moderna sociedad capitalista la repartición desigual del capital se simplifica en la formación de dos grandes clases caracterizadas por esta "distribución": el proletariado y la burguesía. Esta última por su función social originaria dispondría del capital físicamente, esto es: económicamente, y por ende de los medios de producción. Le sería propio a esta clase el modo de producción denominado capitalismo y su apoyo teórico, el liberalismo, comprendido como su epifenómeno ideológico. El marxismo, en tanto teoría y explicación causal de la realidad, ha llegado a autointerpretarse como la ideología de la clase proletaria, pero esto llevó a una paradoja de autorreferencia por la cual la misma noción marxiana de clase y de "ideología de clase" se vuelve la reificación de esta clase particular, noción que es a su vez parte de la doctrina y cuyo criterio de verificación (el éxito en el proceso histórico) se vuelve inverificable. Otras corrientes marxistas han entendido su pensamiento sociológico como un criterio objetivo y universal de análisis de la realidad testeado por su carácter progresista, o bien en términos políticos como un programa filosófico de acción revolucionaria.
    En el marxismo, el proletariado, como clase oprimida capaz de superar a la burguesía, debía de unirse contra ésta para romper con su explotación. Siendo su negación dialéctica y sin haber generado dentro de sí nuevas clases opresoras u oprimidas, se volvería el instrumento de la negación de la sociedad con clases. La condición de su transformación en clase política era la superación de sus diferencias geográficas y culturales ("¡Proletarios de todos los países, uníos!" había sentenciado en la última página del Manifiesto Comunista) y el descubrimiento de su conciencia de clase para así superar la alienación. Lograr superar su condición como grupo explotado llevaría a dos etapas finales en la evolución histórica de las formas de producción occidentales (a diferencia del históricamente invariado modo de producción asiático). Las etapas primera y final del comunismo como modo de producción son diferenciadas por el marxismo doctrinario,[4] de manera similar a la categorización de Durkheim,[5] como dos organizaciones sociales diferentes más que como una transición permanente:
    • Socialismo: Persistencia de las clases sociales no poseedoras y representación política de su consciencia mediante un partido político. Propiedad pública de la producción provisionalmente traspasada al Estado. Distribución por función.
    • Comunismo: Abolición de la división del trabajo y el dinero. Colectivización total de la sociedad civil. Disolución de cualquier forma de clase y absorción de las funciones colectivas del Estado. Distribución por necesidad.
    A pesar de la importancia del concepto de clase para el movimiento político marxista, muchos autores destacan como sorprendente que el propio Marx nunca diera una definición precisa de clase en ninguno de sus escritos, a pesar de describir muchas de sus características.[6] Éstos, a partir de ciertas menciones en parágrafos clave creen posible deducir, en forma alternativa al marxismo clásico, la noción que el autor habría tenido en mente: entre otras, que la posición social de un individuo no estaría simplemente determinada por el tipo de fuente de ingreso y por tanto las clases sociales serían más bien entidades de tipo social y no meramente económicas. Se recalca también el hecho de que éste haya distinguido claramente, a la manera hegeliana, entre clase social objetiva (Klasse an sich 'clase en sí') y clase social subjetiva (Klasse für sich 'clase para sí'), y que, aunque su análisis primigenio era dicotómico, sus escritos posteriores consideran el desarrollo de estratos intermedios no explicables dentro de una relación binaria opresor-oprimido. Citan la abrupta interrupción del manuscrito del tercer volumen de El Capital, en el momento en que está respondiendo a la pregunta ontológica «¿qué constituye una clase?»; en el mismo la clase no aparece como rígidamente ligada al origen del ingreso o la posición en la división del trabajo.

    DEBATE Y INFORMACION DEL CALENTAMIENTO GLOBAL

    Que es el calentamiento global?El calentamiento global es un término utilizado para referirse al fenómeno del aumento de la temperatura media global, de la atmósfera terrestre y de los océanos, que posiblemente alcanzó el nivel de calentamiento de la época medieval a mediados del siglo XX, para excederlo a partir de entonces.
    La politica
    Los líderes políticos -en particular el presidente- pueden tener un enorme efecto no sólo en la política pública (especialmente mientras el Congreso estuvo controlado por el propio partido político del presidente, fue sumiso e hizo cualquier cosa que el presidente deseó), sino también en la opinión pública, especialmente entre sus seguidores.
    Considérese este hecho: aun cuando los estadounidenses en general están cada vez más preocupados por el calentamiento global, las encuestas de opinión muestran que los miembros del propio partido del presidente le dan cada vez menos importancia al problema, tal vez porque se sienten naturalmente más inclinados a otorgarle al presidente el beneficio de la duda.

    Logica cambiante

    La lógica ofrecida por los llamados escépticos del calentamiento global para oponerse a toda acción que pueda resolver la crisis climática ha cambiado varias veces con los años. Al principio, los opositores decían que no había ningún calentamiento global; afirmaban que se trataba únicamente de un mito. Pocos todavía dicen eso hoy día, pero ahora hay tantas pruebas innegables que echan por tierra semejante aserción que la mayoría de los negadores ha decidido modificar su táctica. Ahora reconocen que el planeta se está calentando, efectivamente, pero afirman inmediatamente que eso se debe a "causas naturales".
    El propio presidente Bush todavía intenta mantener esta posición, aseverando que aun cuando parece que, en efecto, el mundo se está calentando, no hay ninguna prueba convincente de que los seres humanos sean los responsables del cambio. Y él parece estar particularmente convencido de que las compañías productoras de petróleo y carbón que tanto le han apoyado, jamás podrían tener algo que ver con todo esto.
    Otro argumento relacionado que han utilizado los negadores es que, efectivamente, el calentamiento global parece real, pero probablemente eso sea bueno para nosotros. Y añaden que, por supuesto, cualquier esfuerzo por detenerlo sería, sin dudas, perjudicial para la economía.
    Pero el argumento más reciente -y, en mi opinión, el más ignominioso- propuesto por los opositores del cambio es éste: sí, está ocurriendo, pero realmente no hay nada que podamos hacer al respecto, así que bien podríamos quedarnos de brazos cruzados. Esta facción favorece la continuidad de la práctica de seguir emitiendo contaminación relacionada con el calentamiento global a la atmósfera, aun cuando reconocen que la crisis que eso está produciendo es real y perjudicial. Su filosofía parece ser "comamos, bebamos y pasémoslo en grande, ya que mañana nuestros hijos heredarán lo peor de esta crisis; resulta demasiado incómodo tomarnos la molestia".
    Todas estas lógicas cambiantes dependen, habitualmente, de la misma táctica política subyacente: afirmar que la ciencia tiene incertidumbres y que hay serias dudas acerca de los hechos básicos.


    Tenemos que escoger algo diferente: hacer del siglo XXI un tiempo de renovación. Aprovechando la oportunidad que esta crisis encierra podemos liberar la creatividad, la innovación y la inspiración que son parte de nuestra herencia tanto como lo es nuestra vulnerabilidad a la codicia y la mezquindad. La decisión es nuestra. La responsabilidad es nuestra. El futuro es nuestro.
    La Tierra es nuestro único hogar. Y es lo que está en juego. Nuestra capacidad para vivir en el planeta Tierra, para tener un futuro como civilización. Creo que ésta es una cuestión moral

    El mito de la caverna

    NARRACION
    Era una caverna grande y oscura, en la cual habian unas personas atadas con grilletes de pies a cabeza, mirando hacia lo oscuro de la caverna.
    Dicha caverna esta dividida por una barda, que apenas sobrepasa el nivel de sus cabezas.
    Ellos veian sombras y vultos, y escuchaban ruidos que los atemorizaban, ya que pensaban que eran monstruos.
    Uno de ellos despues de tanto luchar logro liberarse de los grilletes que lo detenian; al momento de voltear hacia atras miro una gran luz que cegaba sus ojos y que atemorizo su ser, despues impulsado por su lado humano y su curiosidad, intento salir a gatas , en ese instante descubrio que aquellas sombras que lo atemorizaban, eran personas como el, que cargaban bultos en sus cabezas, y transitaban por el otro lado de la pared.
    Ya despues al haber logrado salir por completo de la caverna se encontro con un lago y miro en el  unos reflejos turbios, ya que sus ojos se lastimaban por el reflejo de esa gran luz; despues ya que su vista se acostumbro, descubrio que esas sombras eran los reflejos de unos arboles grises. Miro hacia arriba para ver de donde provenia la luz y al ver eso, corrio hacia con sus amigos para contarles todas las maravillas que habia descubierto. Al momento de platicarles todo, ellos no le creyeron, y el atemorizado y desmotivado decidio volver a amarrarse.



    REFLEXION


    CAVERNA: Es la oscuridad en la que muchas veces nos refugiamos por temores.


    PERSONA: Esa persona de la que se habla somos nosotros mismos.


    GRILLETES: Estos representan las cosas que nos atan a estar en un solo lugar y las que nos prohiben salir de la obscuridad.


    BARDA: Es lo que nos divide de la sociedad y del crecimiento.


    TEMOR: El temor a las sombras y vultos, es el gran temor que tenemos a lo que creemos que es, y tenemos ese temor porque realmente no hemos descubierto la verdad de eso a lo que tememos.


    LIBERACION DE LOS GRILLETES: Esas veces que decidimos liberarnos del del abismos en que estamos y rompemos con las barreras.


    LA LUZ: La luz que lo encandilo es como la impresion que tuvo al ver la verdad reflejada en la luz de las cosas, la cual aveces nos puedes hacer perder la cabeza.


    PERSONAS: Ellas representan, pues que no realmente todo lo que pensamos nosotros que es un monstruo social, personal, etc. , sino que es algo bueno que forma parte de este mundo y que no es realmente lo que nosotros creeamos en nuestras cabezas.


    LAGO, AEBOLES, LA LUZ DEL SOL: Son las maravillas que vamos descubriendo en el proceso de la liberacion, y son cosas que nos van a ir ayudando a seguir con nuestro camino y nuestro fin.


    AMIGOS NEGATIVOS: Estos representan las personas, las caidas y las piedras que nos hacen perder la esperanza por lo deaseado y que nos desmotivan y esto nos lleva a volver a lo mismo.


    VOLVER A ATARSE:  Esto demuestra nuestra debilidad,el conformismo,la deseperanza y nuestra poca perseverancia que nos lleva a dejarnos vencer y volver a nuestra oscuridad.


    Siempre debemos buscar la luz, y perseverar y luchar por nuestras metas e ideales.