EL PODER DE LAS CLASES SOCIALES
Para
Karl Marx las clases sociales pueden entenderse de dos formas, sea como: 1) grupos de individuos que se definen por una misma categorización de sus formas de relacionarse con los medios materiales de producción (particularmente la forma de obtención de sus rentas), o 2) una
conciencia de clase entendida como la creencia en una comunidad de intereses entre un tipo específico de relaciones socioeconómicas. La doctrina
marxista intenta descubrir la objetividad de la existencia de las clases (clasificaciones) socialmente relevantes a través de la formación de intereses subjetivos yuxtapuestos y en contraposición a otros grupos de intereses comprendidos en forma similar.
[3] Las clases sociales aparecen entonces como dualidades antagónicas en un contexto histórico de conflicto cuyo eje central es el
materialismo histórico. De ese enfrentamiento mediado por la historia surge la
lucha de clases que es la manifestación misma del conflicto de los intereses económicos de los individuos.
Marx destacó que, a diferencia de todas las anteriores sociedades de la historia de Occidente con múltiples grupos de clases antagónicas, en la moderna
sociedad capitalista la repartición desigual del
capital se simplifica en la formación de dos grandes clases caracterizadas por esta "distribución": el
proletariado y la
burguesía. Esta última por su función social originaria dispondría del capital físicamente, esto es: económicamente, y por ende de los medios de producción. Le sería propio a esta clase el
modo de producción denominado
capitalismo y su apoyo teórico, el
liberalismo, comprendido como su epifenómeno
ideológico. El marxismo, en tanto teoría y explicación causal de la realidad, ha llegado a autointerpretarse como la ideología de la clase proletaria, pero esto llevó a una paradoja de autorreferencia por la cual la misma noción marxiana de clase y de "ideología de clase" se vuelve la
reificación de esta clase particular, noción que es a su vez parte de la doctrina y cuyo criterio de verificación (el éxito en el proceso histórico) se vuelve inverificable. Otras corrientes marxistas han entendido su pensamiento sociológico como un criterio objetivo y universal de análisis de la realidad testeado por su carácter progresista, o bien en términos políticos como un programa filosófico de acción revolucionaria.
En el marxismo, el proletariado, como clase oprimida capaz de superar a la burguesía, debía de unirse contra ésta para romper con su explotación. Siendo su negación
dialéctica y sin haber generado dentro de sí nuevas clases opresoras u oprimidas, se volvería el instrumento de la negación de la sociedad con clases. La condición de su transformación en clase política era la superación de sus diferencias geográficas y culturales ("¡Proletarios de todos los países, uníos!" había sentenciado en la última página del
Manifiesto Comunista) y el descubrimiento de su conciencia de clase para así superar la
alienación. Lograr superar su condición como grupo
explotado llevaría a dos etapas finales en la evolución histórica de las formas de producción occidentales (a diferencia del históricamente invariado
modo de producción asiático). Las etapas primera y final del comunismo como modo de producción son diferenciadas por el marxismo doctrinario,
[4] de manera similar a la categorización de
Durkheim,
[5] como dos organizaciones sociales diferentes más que como una transición permanente:
- Socialismo: Persistencia de las clases sociales no poseedoras y representación política de su consciencia mediante un partido político. Propiedad pública de la producción provisionalmente traspasada al Estado. Distribución por función.
- Comunismo: Abolición de la división del trabajo y el dinero. Colectivización total de la sociedad civil. Disolución de cualquier forma de clase y absorción de las funciones colectivas del Estado. Distribución por necesidad.
A pesar de la importancia del concepto de clase para el movimiento político marxista, muchos autores destacan como sorprendente que el propio Marx nunca diera una definición precisa de clase en ninguno de sus escritos, a pesar de describir muchas de sus características.
[6] Éstos, a partir de ciertas menciones en parágrafos clave creen posible deducir, en forma alternativa al marxismo clásico, la noción que el autor habría tenido en mente: entre otras, que la posición social de un individuo no estaría simplemente determinada por el tipo de fuente de ingreso y por tanto las clases sociales serían más bien entidades de tipo social y no meramente económicas. Se recalca también el hecho de que éste haya distinguido claramente, a la manera
hegeliana, entre clase social objetiva (
Klasse an sich 'clase en sí') y clase social subjetiva (
Klasse für sich 'clase para sí'), y que, aunque su análisis primigenio era dicotómico, sus escritos posteriores consideran el desarrollo de estratos intermedios no explicables dentro de una relación binaria opresor-oprimido. Citan la abrupta interrupción del manuscrito del tercer volumen de
El Capital, en el momento en que está respondiendo a la pregunta ontológica «¿qué constituye una clase?»; en el mismo la clase no aparece como rígidamente ligada al origen del ingreso o la posición en la división del trabajo.